Maxence Jourdain, ceramista alfarero, ha tenido un recorrido variado antes de encontrar su vocación. Tras estudiar historia del arte y japonés, se dirigió hacia la ebanistería, pero el uso excesivo de máquinas lo alejó del aspecto manual y artístico que buscaba. Inspirado por su tío alfarero y deseoso de crear con sus manos, se orientó hacia la cerámica. A Maxence le gusta especialmente el contacto directo con la materia y la posibilidad de dominar todo el proceso de creación, desde la fabricación de las piezas hasta la realización de los esmaltes, que transforman y finalizan cada objeto.