Una pieza singular, pensada para embellecer los gestos simples del día a día.
Tornada a mano y cubierta con un esmalte marrón con reflejos de miel, este plato revela matices suaves y sutiles que evolucionan según la luz. Su forma ligeramente irregular lleva la huella del trabajo manual, haciendo que cada pieza sea única.
Pensada para recibir una comida, una porción de pastel o algunas frutas, invita a desacelerar y saborear, añadiendo un toque sensible y cálido a su mesa.
Cada plato se realiza a mano en mi taller en París.
DIMENSIONES: Ø 18,5cm aproximadamente